Escapada a Cuenca | #MiércolesViajeros

2020-07-22 08:30

Arte e historia en la capital, paisajes naturales de gran belleza y un rico patrimonio cultural en toda la provincia hacen de Cuenca un destino más que apetecible

Regalarse una escapada a Cuenca es una oportunidad perfecta para exprimir hasta la última gota de unos días libres. A poco más de 100 km de Madrid, bien comunicada por línea de alta velocidad, la ciudad de Cuenca y su provincia ofrecen al viajero todo un universo de propuestas para descansar, relajarse… ¡o liberar adrenalina!

Hoy en nuestros #MiércolesViajeros recorremos algunos de los rincones de Cuenca de la mano de Mercedes López Palomar, Key Account Manager y Consulting & Client Management de BCD travel, que nos enseña orgullosa su tierra de origen.

Los imprescindibles de una escapada a Cuenca

Buscar «escapada a Cuenca» es encontrarse con un sinfín de propuestas relacionadas con el turismo rural. Sin embargo, el primer argumento del viajero para perderse en este destino es precisamente la ciudad.

Cuenca es una de las ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Sólo este título permite hacerse una idea de los tesoros culturales y artísticos que guarda en su seno.

Llegar a Cuenca y deleitarse con su panorámica es el primer placer para el viajero: su casco antiguo se levanta sobre un espolón entre las hoces de los ríos Júcar y Huécar. Esto hace que su peculiar arquitectura quede enmarcada en un espléndido paisaje de pinos y álamos, rodeado de agua de la que emerge con fuerza la roca sobre la que se asienta la ciudad.

En esta primera vista destaca el gran símbolo monumental de la ciudad de Cuenca: las Casas Colgadas. Se trata de auténticas joyas de la arquitectura gótica popular, con balcones voladizos de madera que parecen desafiar a la gravedad sobre la hoz del Huécar. De ellas se pueden visitar tres: la casa de la Sirena, que aloja un mesón para dar rienda suelta al placer del paladar, y las Casas del Rey, que albergan el Museo de Arte Abstracto Español.

Otro museo emblemático de Cuenca es el Museo-Fundación Antonio Pérez, que rinde culto al informalismo y el arte pop. Cuenta con obras del propio Antonio Pérez, Andy Warhol, Canogar, Chillida, Millares o Equipo Crónica, entre otros referentes artísticos contemporáneos.

Precisamente el arte sale al paso del viajero en cada rincón de Cuenca, especialmente en forma de arquitectura: desde la grandeza de la Catedral de Santa María y San Julián (que luce su figura en una alegre Plaza Mayor) hasta la belleza coqueta de la ermita de las Angustias, pasando por la colorida calle de Alfonso VIII, el Arco de Bezudo o el Puente de San Pablo, que lleva al convento del mismo nombre, hoy reconvertido en Parador de Turismo.

Los encantos de la provincia de Cuenca

Para quienes dispongan de varios días para una escapada a Cuenca, nada como combinar la cultura y el arte de la capital con los tesoros que se encuentran en toda su provincia.

Uno de los más famosos es la Ciudad Encantada, Sitio Natural de Interés Nacional desde el año 1929.Ubicada en el corazón del Parque Natural de la Serranía de Cuenca, entre frondosos pinares, este paraíso natural permite conocer y aprender el proceso geológico del karst (una forma de relieve peculiar originada por meteorización química de determinadas rocas, como la caliza o el yeso). 

Hace 90 millones de años, esta zona formaba parte del fondo del mar de Thetis, un enclave de aguas tranquilas que permitieron la deposición de sales, en especial carbonato cálcico. Cuando al final del Cretácico el mar se retiró, el lecho marino salió a la superficie… y miles de años de acción meteorológica de agua, viento y hielo dejaron en el paisaje este entorno en el que la piedra caliza adopta formas caprichosas que hacen volar la imaginación.

La Ciudad Encantada es sólo uno de los encantos de la Serranía de Cuenca, Parque Natural en el que también encontramos el Nacimiento del Río Cuervo, Monumento Natural. Otro enclave de gran belleza es el Parque Cinegético de El Osquillo, en el que se crían especies para la caza sostenible, desde osos a corzos pasando por cabras montesas, ciervos, gamos o jabalíes.

Para los amantes de la historia, pueblos como Belmonte –con su imponente castillo del siglo XV– o Priego –con un gran patrimonio medieval, gótico y renacentista– son un deleite y una oportunidad tras otra de viajar en el tiempo. En este aspecto no podemos olvidar el Parque Arqueológico de Segóbriga, un referente de la época romana del que hoy se conserva con mimo el anfiteatro.

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