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Medidas anti-COVID en aeropuertos: así cambia la experiencia de volar tras la pandemia

14/9/2020

Aerolíneas y aeropuertos incorporan más limpieza, tecnología para evitar contactos y controles de salud a viajeros

Las medidas anti-COVID en aeropuertos son algunos de los protocolos más estudiados tanto por el sector turístico como por los viajeros y las autoridades sanitarias. Las terminales aéreas son un espacio donde se registra un constante flujo de pasajeros de todo el mundo y reforzar los protocolos de seguridad resulta clave para garantizar el Duty of Care de los viajeros. Por ello la experiencia de volar está cambiando de manera muy notable desde la aparición de la COVID-19.


Medidas anti-COVID en aeropuertos: más limpieza, menos contacto


Restaurar la confianza en los viajes es clave. Por ello tanto los aeropuertos como las aerolíneas han revisado sus protocolos higiénico-sanitarios para garantizar que se puede viajar de forma segura y evitando posibilidades de contagio.


Más limpieza y menos contacto son las premisas fundamentales de esta nueva experiencia de viaje en el aeropuerto, con protagonistas como robots de limpieza, cabinas de desinfección, análisis de sangre y check-in sin contacto. 


Tecnología para viajes sin contacto (o con bajo contacto)


Evitar el contacto físico es una de las claves para la contención de la COVID-19. Y para ello la tecnología es una aliada fundamental. 


Entre las experiencias para viajes contactless destacan las de compañías como Malaysia Airlines o Etihad Airways.


La primera de las aerolíneas ya introdujo en mayo el check-in sin contacto y opciones de pago contactless en los aeropuertos de Malasia, Tailandia, Filipinas, Indonesia y Japón, donde opera.


Por su parte, Etihad Airways está probando áreas de detección de salud sin contacto que pueden medir la temperatura, la frecuencia cardíaca y la frecuencia respiratoria de un pasajero. En caso de que un pasajero muestre síntomas potenciales de enfermedad, se suspenderá el proceso automático de facturación de autoservicio o el proceso de entrega de equipaje. Seguidamente se avisará al personal en el aeropuerto quién hará evaluaciones adicionales.


En cuanto a los aeropuertos, se está potenciando la tecnología biométrica para minimizar el contacto. Aeropuertos como el de Beijing Capital, el de Hamad (en Qatar) o el de Kuala Lumpur están operando con este servicio. Además, en julio el aeropuerto Changi de Singapur también añadió una opción sin contacto para la autorización automática en sus canales de inmigración. De este modo, la tecnología de reconocimiento facial e iris permite relacionar a los pasajeros con sus respectivos documentos de viaje y evitar así el escaneo tradicional de las huellas dactilares.


Además de todo ello, se está generalizando el uso de las tarjetas electrónicas de embarque (que ya estaban disponibles antes de la pandemia) y la evolución de la facturación física nos lleva a servicios de facturación en línea o móviles.


A lo anterior se suma un auge de las barreras físicas, desde las mamparas de plástico en los mostradores de servicio, vestíbulos de facturación o puertas de embarque (en el caso de la aerolínea Delta) hasta procedimientos de distancia social como los de Emirates (con indicadores físicos en el suelo y en las áreas de espera para evitar el contacto entre pasajeros).



Controles de salud para viajeros


Mucho se ha escrito sobre la necesidad de garantizar que los pasajeros que llegan a un destino no sean positivos en COVID-19. Por ello están generalizándose medidas de detección de salud, no sólo controles de temperatura sino también, incluso, pruebas de coronavirus.


En el Aeropuerto Internacional de Hong Kong ya realizaban controles de temperatura antes de que se produjese la pandemia. Ahora son muchos los aeródromos que siguen su ejemplo para detectar altas temperaturas en pasajeros antes de que suban al avión. En Canadá ya es obligatoria esta práctica y en el Aeropuerto Internacional de Doha el personal utiliza cascos con tecnología avanzada (imágenes térmicas infrarrojas, inteligencia artificial y realidad aumentada) para medir la temperatura de los viajeros.


En cuanto a las pruebas anti-COVID, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha reconocido que podrían convertirse en la nueva normalidad a medida que se reanuden los viajes globales. De nuevo Hong Kong es pionera: su aeropuerto internacional ha sido de los primeros en introducir este tipo de pruebas. Así, los viajeros que llegan a sus instalaciones han de pasar un control médico en el que se recoge una muestra de saliva para realizar el test rápido.



Más limpieza en aeropuertos


La limpieza es uno de los requisitos que los viajeros consideran prioritarios para viajar con seguridad. Por ello en los aeropuertos se están reforzando los protocolos de desinfección.


En el Aeropuerto Internacional de Hong Kong hay robots autónomos encargados de limpiar áreas públicas con esterilizadores inteligentes de luz ultravioleta y aire. También se está probando una máquina de desinfección de cuerpo completo que podría emplearse para eliminar gérmenes de los pasajeros.


En Singapur se ha duplicado la frecuencia de limpieza de sus terminales y se ha cambiado la formulación de sus desinfectantes para garantizar la destrucción de las bacterias.


Éstas son algunas de las propuestas que ya se están llevando a cabo para garantizar la seguridad y relanzar el turismo, un sector fundamental para la economía internacional que, de no recuperarse, podría llegar a perder hasta 200 millones de puestos de trabajo a final de 2020.


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